miércoles, agosto 22, 2007

Panc con pebre

La sala repleta hasta los pasillos, gente sentada en el suelo o tratando de acomodar las sillas que aparecieron de pronto para unos pocos escogidos. La señorita C. y el Cuervo buscan donde sentarse pero es inútil. En el escenario hay una mesa con un Mac Book y una lámpara como de velador, tres sillas, un bajo, dos guitarras electricas y una de palo. El público es mayoritariamente femenino, en grupos o en solitario. La cita era a las 22:00 pero ya llevamos, fácil, quince minutos más. No importa mucho, de cualquier modo, pues deja tiempo para tomarse un vaso de vino en la entrada o darse una última vuelta por el baño.
Finalmente se apagan las luces y anuncian que no se pueden consumir comestibles ni bebidas dentro del recinto y que se dará inicio a la presentación de María Perlita, novel artista que nos convoca en la fría noche de Santiago. Aunque lo de novel no es tan así, pues ya lleva un tiempo cantando esta chica, según escucho decir a un concurrente, en bandas como CHC y Elevador y que además teloneó a Olivia Ruiz en su gira por Chile. Ninguno de estos nombres me suena y, luego de encoger los hombros, me acomodo en el piso mientras frente a mi pasan tres chicas con latas de cerveza en la mano, en abierta trasgresión a lo anunciado por parlantes un minuto antes.
Pero no es María Perlita quien aparece en el escenario, sino un sujeto rapado con una pequeña consola que instala en una mesa plegable. No se presenta ni saluda, sino que de inmediato hace sonar una melodía bien pegajosa sobre la que ensaya todo tipo de efectos y distorsiones. Al final de la canción recibe un aplauso tibio. Un nuevo tema, bien parecido al anterior. El Cuervo me dice, de manera muy acertada, que parece música de película chilena. Al final del segundo tema el aplauso es mayor, pero la verdad es que se está poniendo fome. Mientras dura el tercer y último tema pienso que hay música para escuchar en casa y otra para ver en vivo: definitivamente este es el primer caso. El tipo rapado, que se hace llamar o pertenece a un colectivo llamado El sueño de la casa propia, se despide con un movimiento de mano y desaparece con su consolita.
Entonces sí, María Perlita se toma el escenario, acompañada por Nataniel Cox, en bajo y guitarra, Patricio Muñoz, el hombre orquesta, y Francisca Benítez, la mujer coros. La voz de María Perlita es notable, juega con las melodías y las inflexiones desde el primer tema. Abusa también, a veces, de su calidad vocal, reiterando tarareos que podrían omitirse dentro de la estructura de la canción. No importa. Suena y se ve bien. Los coros y la instrumentación, a pesar que podrían tildarse de minimalistas -término al extremo manoseado para referirse al los actuales "cantautores independientes" nacionales-, tienen una fuerza que llega por el lado de la simpleza. Tres o cuatro acordes de guitarra y un par de bases lo es todo en estas canciones de letras sencillas que hablan, principalmente, de amores desencontrados, rozando el cliché y salvándose con cierto toque de humor e ironía.
Todo bien. Distinta de Javiera Mena y Francisca Valenzuela, más entretenida sin duda, con más complicidad con el público. Parecida a ratos a la Christina Rosenvinge (sin Subterráneos) de Continental 62, a ratos a lo primero de Juana Molina, en la época de Rara, María Perlita logra crear un ambiente íntimo al que ayuda, sin lugar a dudas, la iluminación que acompaña el show y la disposición de la audiencia. Recorre los once temas del disco como un paseo por un paisaje conocido y recorrido muchas veces. No hay errores y si mucha buena onda.
La gente lo está pasando bien y al final de cada canción, literalmente, ovacionan a María Perlita. Una chica que está sentada delante se atreve a decir que es lo mejor que le ha pasado a la música chilena, afirmación cuestionable por donde se mire. A los tres o cuatro temas ya se nota que la simpleza está a punto de perderse en la monotonía. Los acordes como de fogata de playa –por lo básicos, no por lo trillados- difícilmente sustentan un show completo. Demasiada tranquilidad para mi gusto. Pero, otra vez y justo a tiempo, María Perlita se salva. Empiezan a aparecer algunos rasgueos más potentes en la guitarra eléctrica, tímidos en principio, pero cada vez más frecuentes hacia el final de la tocata. Tras esa invernal tranquilidad que trasuntan las canciones comienza a adivinarse cierta energía subterránea que, de alguna manera, parece inherente a esta chica de falda que levanta las cejas mientras canta y parece estar a mitad de camino entre la timidez y el dominio del escenario.
Pienso por primera vez en el título del disco, “Panc”, e imagino que la referencia evidente no puede ser gratuita. Empezó la presentación con “Naúfrago” y “Aquí y ahora” (cuyo video, realizado con stop motion, se encuentra en YouTube) y termina con Llamada, canción con intenciones bastante más roqueras. En el infaltable bis María Perlita se luce con una versión hot de “Caliente, caliente”, de Rafaella Carrá, y lo que anuncia como adelanto de su nuevo disco (“que está aquí”, dice apuntándose con un dedo la cabeza), una suerte de ranchera llamada “No me convencerás” y que recuerda los mejores tiempos, para mi gusto, de Julieta Venegas, opinión que comparte la señorita C.
Y, como siempre que se acaban las cosas, las luces terminan de encenderse y la gente se va, murmurando, unos con una sonrisa pintada en la cara y otros no tanto, mientras nosotros nos vamos a Galindo, donde Casas Patronales Carmenere, chorrillana y variopintas discusiones.

5 comentarios:

Cuervo dijo...

Oye llevo un buen rato pegado con un tema de la Maria Perlita “Me cuido” … estuvo entrete-fome, igual tremenda voz la de la chica. Interesante leer como realizo la grabación del disco en Paris, tocando en el metro y hasta en la calle, sin duda que existe talento en Maria Perlita, hay quienes construyen menos con mas recursos.

pd: necesito otra Casa Patronal... asi que preparate

Roberto_Carvallo dijo...

qué es un casa patronal...?
me insulsa las chorrillanas...
no hay como una sanduche de potito...

adios y simplemente saludos.

Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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Anónimo dijo...

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