martes, junio 07, 2005

Heridas

Como un perro vuelvo a casa, magullado y cubierto de costrones, las cicatrices nuevas brillantes encandilan. Vuelvo con la carne lacerada, sucio el rostro de sal y palabras, vuelvo con marcas de dientes en los flancos y en mitad del pecho -donde si no- la piel abierta como el telón de un teatro de mala muerte, la ventana sucia que mira al vacío.
Me revuelco en la sangre seca, tratando de aplacar el dolor que las uñas provocaron en mi espalda, los mapas de imaginarias tierras con los que he sido tatuado. Junto al sol negro que florece en mi hombro un hierro candente ha quemado la piel para dibujar una luna. En uno de mis muslos el mismo hierro dibujó una cruz.
En el umbral de una nueva muerte percibo una ciudad distinta, una ciudad con calles innombrables, con recorridos que quedan grabados como cicatrices sobre el concreto y cada huella es un estigma. Hay esquinas que hieden a cadáver, librerías que inevitablemente se convertirán en nidos de ratas, butacas de un cine donde han comenzado a brotar espinas.
No sólo yo agonizo: un libro completo de recuerdos arde en la hoguera de la noche.
No sólo yo caigo: las aves del cielo comienzan a arrastrarse como las hojas de un otoño en el infierno.
En alguna parte, lo sé, hay quien pasa por lo mismo, o quizás por algo peor. Egoísta y orgulloso, la certeza de este hecho nunca podrá mitigar mi sufrimiento.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

En efecto, al menos somos dos que hemos vivido eso.........

pomelo dijo...

creo que te lo habia dicho antes.
No estamos solos.
En la felicidad y el dolor nos acompañamos: mostrandonos sonrisas viejas, heridas nuevas.

somos millones, querido, millones.

Lo que si, tu pones lo que nos pasa en palabras elocuentes frente a las cuales no queda mas que asentir con un si rotundo. Escritor de tomo y lomo.

cierra otra vez los ojos, que yo los llevo bien abiertos y asi te acompaño.

un abrazo, nos leemos.

pomelo dijo...

K: Somos miles de pájaros ciegos volando bajo el cielo de esta noche sin estrellas.

Por lo mismo volamos en una bandada: para sentirnos menos solos, para compartir lo que nos pasa, para entregar lo que nos sobre, recibir lo que nos falta.

Cierro los ojos confiando en que ahora tu los lleves abiertos y asi me acompañes.

Gracias por tus gracias.
3 abrazos mas por si acaso el anterior no fue suficiente!!!

Carolina Moro dijo...

Conocí un cine donde comenzaron a brotar espinas. No hubo ningún muerto, ni siquiera alguien agonizando. Estaba oscuro, sí, comenzaba una película y yo era la única ahí dentro.

saludos. Mi historia claustrofóbica va en la cuarta parte, podrías retomarla y ver qué tal.